9/14/2008

En tu cumpleaños

II

Padre, varón y macho;
cabeza, origen y principio;
autor, papa y obrero.
Héroe y anti-héroe
de su propia historia;
de obrar sigiloso
tras cúmulo de lágrimas
y silencio suicida.
Mentor de artistas que,
a paso duro y corazón frágil
responde a querido linaje,
linaje de criaturas poetas
y de seres en tono.


III

Desde el nororiente te saludo,
extrañando el calor desértico
y el amanecer en cordillera.
Te beso en tono internacional,
de paso pregunto por la tía
y mis hermanos, dime, cómo van.
Te abrazo en calidad imaginaria,
te doy mis fuerzas y alegrías
ya que los cincuenta deben pesar.
Te acaricio en mis pensamientos,
me ofrezco en deseos y a discreción,
la mesa en tu día condimento,
con mi ausencia y corazón.
En rima comienza mi despedida,
desde una Bolivia dormida,
olvidada por sus vecinos,
rica en cultura y vegetación.
Te escribo de entre cerros,
en altura de cóndores y nubes;
redacto muy cerca del cosmos
en compañía de estrellas enormes
y cielos delgadamente blancos.
Desde aquí, desde una guarida indígena,
termina mi despedida,
mirando mi media cama vacía,
lanzando besos por mensajería
y esperando a que los recibas.






IV

En las palabras te llevo,
en mis manos y mis piernas,
te respiro en mis pulmones,
en la piel y mis caderas.
En las manos te sostengo,
en los deseos, en algunas penas,
en la memoria y mis recuerdos.
Te siento en las entrañas,
en la venas te poseo y me calmo,
gen que tira fuerte y ausencia duele.
Yo te quiero con las células,
con la impaciencia siria
y el pecho hinchado,
con la tierra, con la sangre,
con los domingos y tus bagajes.
Te amo gesticulando,
siendo imagen y pensamiento,
una tonada o algún cuento,
sin moral ni moraleja.
Yo te estructuro,
en diván y pincelada,
con dios de por medio
y mi niñez en la almohada.
Te sumerjo y me siento,
acierto decidido, me retiro,
te juego, realizo y acompaño.
Te aliño, te soy sal, aceite,
te gusto, degusto y disgusto,
te soy carne, huesos y armonía,
te soy cúmulo,
de algún deseo, proyecto o pesadilla.
Te celo, te soy período,
zángano, serpiente y vampiro,
te hago carrera y desgano,
yo a kilómetros en lo alto
luego a tu lado me duermo.
Yo te origen y luego principio
a ciegas y tientas te sigo,
te edifico, te devoto y deidad.
Vida, luego yo consecuencia,
educación, luego yo algo de artista,
amor, luego yo romántico,
tú corazón, luego yo y el mío,
yo distancia, nostalgia y sueño.
yo, luego de ti, aquí,
te escribo.




Entre tú, yo y el irresistible Jean Cocteau
en vista preventiva a posible plagio,
pero en compañía del buen gusto,
la literatura impecable y su excelente pluma.


Papito querido, aquí te cubro de besos,
y en deseos espero que coloques mi amistad y abrazos junto a los tuyos.
Mi querido papito adorado, aquí te abrazo,
e insisto en que encuentres mi dulzura en alguna mermelada de fresas.
Mío querido, tu imagen aguarda en mi corazón,
así los recuerdos, los paseos, los domingos y los juegos.
Padre amado, te abrazo mil veces con todo mi corazón y ternura,
buscando tu regocijo en este día en compañía de los tuyos y mi ausente presencia.
Tierno papá, mi costado te extraña por la noches,
va de cama en cama, viviendo una más fría que al otra y en tu recuerdo encuentra tibieza.
Papá, hoy cuenta con mis brazos, mi alma y mis humores,
que se sumen y entonen un canto de felicidad y fiesta en tu nombre.
Amado mío, gracias por los veinticuatro y tus cincuenta,
gracias por las luchas, la intenciones, el camino y los dulces días.
Papito, gracias por ser oído, palabra, ejemplo y consejo,
después de esto te mando un beso con todo mi corazón.
Te abrazo amado papá, acá desde las cumbres bolivianas,
por encima de las nubes, bajo el cielo pálido del oriente,
cerca de las estrellas, del tata, la elvita, la ume y mi hermanita.
Hasta muy pronto y recibe este beso que te llega por el cielo,
mira que una paloma lo trae a todo vuelo.

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